Otra vez me concentro y vuelvo al diario, es que en este último tiempo se ha transformado en el mejor medio para contar todo aquello que me pasa.
Hoy fue un día agitado, evidentemente hasta ahora Martín estaba de seudo-vacaciones porque nunca me había exigido tanto como hoy. Lo que sucedió es que fuimos a una conferencia de prensa, podría decir, desde mi trabajo como computadora portátil, que hoy estuve en una especie de carrera, una competencia muy peleada porque la computadora que funcionara mejor sería la que llevaría al podio a su jefe y al medio en el que este trabajara, la que lograría llegaría a publicar la primicia.
El lugar era fantástico, humanos y computadoras se fundían en un continuo y rápido tecleo, que incluso, para mi era una acompasada melodía.
Así fue como todo tipo de computadoras acompañaron a los periodistas en esa jornada, tanto laptops como netbooks, era interesante ver los diferentes perfiles de los profesionales y cómo cada uno había optado por una computadora que no solo se adaptaba a su uso, sino que, además, fuera compatible con su personalidad, eso hacía la competencia más peleada porque cada uno sabía lo que poseía.
No había grandes diferencias de tiempo, todos estaban trabajando a máxima velocidad y lo más bello fue notar que la mayoría de nosotras gozaba de perfecta salud, los ventiladores no se escuchaban. Éramos un conjunto de jóvenes portátiles con sus dueños.
Mirando más específicamente reconocí algunas computadoras que nunca había visto. Un hombre de anteojos, un periodista bastante parecido al estereotipo que vemos en los libros o las historietas, tenía una portátil negra, ya desde lejos se distinguía su potencia, era una Intel® Core™2 Quad.
Del otro lado del salón un jóven de rastas, sentado sobre un escalón, seguramente porque había llegado tarde y no había encontrado lugar, usaba una netbook con Intel® Atom™ , supe luego que daba mayor libertad al usuario porque tenía un rendimiento superior de la batería, además estaba cómodo pese a no haber encontrado asiento, gracias al diminuto tamaño del dispositivo.
Finalmente Martín y yo nos ubicábamos en el medio, con mi corazón Intel® Core™2 Duo me convertía en la joya del lugar, fina, liviana y además potente como para procesar o editar videos y fotos era la mejor opción para satisfacer al máximo las necesidades de mi dueño.
Finalmente ese día fue extenuante, pero en la carrera llegué a la meta y estuve muy bien de tiempo. Mi jefe, Martín, llegó a publicar la nota en la página del medio donde trabaja, twitteo toda la conferencia sin inconvenientes, e incluso en ese mismo lugar también respondió mails, editó fotos y se fijó el estado de sus colegas en las redes sociales habituales. Fue un día completo e interesante, conocí a otras de todas las especies, chicas, grandes, gruesas, livianas, pesadas, de ahora en más ya nada me sorprendería.
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