Desde hace una semana estoy en San José California, en el corazón de Silicon Valley, contribuyendo a que 11 chicos de argentinos, 4 de uruguayos, 2 chilenos mas otro muchos de América Latina puedan cumplir un sueño que probablemente les deje una marca imborrable en sus carreras académicas y profesionales, pero que sobre todo cambiará su visión del mundo y de lo que pueden lograr si se lo proponen.
Todos ellos están participando, a través del auspicio de Intel, en la Feria Internacional de Ciencias e Ingeniería Intel ISEF. Para quienes jamás oyeron hablar de esto, Intel ISEF es algo así como el mundial de la Ciencia y la Ingeniería para chicos de escuelas secundarias. Acá hay 1611 estudiantes de 59 países, que compiten por 4 millones de dólares en premios que otorgan un número importante de empresas, universidades e institutos de ingeniería e investigación científica. Este año por primera vez la Intel Foundation otorgará el premio Gordon Moore al mejor proyecto de la Feria.
Recorrer la Feria es una experiencia algo singular, te sentís literalmente navegando en un mar de conocimiento. Estos no son los científicos que uno se imagina usualmente. Estos investigadores twittean, escuchan música en sus ipods, lucen peinados inverosímiles y quieren cambiar el mundo. Los proyectos son tantos y tan variados que tras dos horas de recorrida se me agota la capacidad de absorción de tantos datos y conceptos. Pero es refrescante ver el entusiasmo con el que los chicos los describen. Se nota que disfrutan de la ciencia y que la practican con pasión. Es imposible no tener esperanzas en un futuro mejor después de recorrer Intel ISEF.
Pero volvamos a los proyectos y a los los chicos de Cono Sur, que son los verdaderos rockstars de la Feria, una cosa que llama la atención es que en casi todos los casos los proyectos abordan temas que son relevantes para ellos y para sus comunidades. Acá les hago un breve repaso de los proyectos del Cono Sur, que son los que tuve oportunidad de conocer a fondo:
· El año pasado fue el año de la astronomía. Lucas Conci y Juan José Velazco, de Cordoba, buscaron un método dinámico y de bajo costo para poder medir la distancia entre la tierra y la luna. Diseñaron un dispositivo de madera muy simple, económico y de fácil utilización.

· Lucas Gille y Sol Paksvan, de Tandil, estudiaron las lluvias de su ciudad y descubrieron que no es ácida como anticiparon, producto de la urbanización e industrialización de la zona, sino que se ha tornado más alcalina. Los chicos vienen realizando este estudio desde hace tres años.http://www.flickr.com/photos/59778383@N00/4602835708/

· Marisol Quinteros y Elda Seballos, estudiaron las cualidades de la penca en su pueblo natal de Chuña, Cordoba, para tratar de sacar provecho a una planta local muy poco utilizada y así lograr fomentar emprendimientos locales. Chuña es un pueblo realmente muy pequeño y el proyecto ha tenido un importante impacto social.

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Augusto Niez Gay, de Concordia, Entre Rios, estudió las cianobacterias presentes en la Reserva de Salto Grande y en la red de agua de su ciudad, y descubrió niveles de toxicidad mayores a los recomendados por la OMS.http://www.flickr.com/photos/59778383@N00/4602835878/

· Juan Ignacio Gnero y Juan Pablo Maspons, de Santa Fe, diseñaron un sistema para adaptar, a muy bajo costo, una fresadora manual en automatizada. La idea surgió porque las fresadoras que se utilizan en las escuelas técnicas son manuales, mientras que las industrias requieren personas capacitadas en el uso de fresadoras automatizadas. http://www.flickr.com/photos/59778383@N00/4602220241/

nbsp; Germán Dominguez y Alberto Gil, de Santiago del Estero, diseñaron un sistema para utilizar balastos de lámparas de bajo consumo como equipamiento auxiliar de tubos fluorescentes. El dispositivo reduce el consumo de energía eléctrica de tubos fluorescentes en un 30%.
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Andrea Martinez y Angélica González, de Carmelo, Uruguay, formaron un Club del Patrimonio junto con otras estudiantes, y durante un año completo rearmaron piezas arqueológicas de la Calera de las Huérfanas. Con esas piezas las chicas lograron rearmar parte del patrimonio cultural de la zona y hay ahora un proyecto de armar una sala en la que se puedan exhibir las piezas.http://www.flickr.com/photos/59778383@N00/4602688735/

· Nicolai Wasen, de Cerro Branco Uruguay, junto con un grupo de amigos armaron un club de ciencia llamado los Arqui-locos. Juntos encontraron una solución creativa para reciclar la cáscara de arroz, (que contamina el suelo y el aire de su zona) en concreto para la construcción. Nico lo resume muy gráficamente cuando dice “logramos transformar una porquería en un material ecológico y económico.”
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Martina Panfilo quiso buscarle un uso unas plantas acuáticas de su zona que hoy no tienen valor económico alguno. Descubrió que esas plantas fijan nitrógeno y resultan ser un fertilizante natural altamente efectivo cuando se aplican al suelo una vez disecadas.http://www.flickr.com/photos/59778383@N00/4602690685/

· Sharon Castro y Diego Baeza, de Valparaiso, Chile, estudiaron las propiedades antioxidantes y fitoquímicas del tallo de la Gunnera Tinctoria, una planta autóctona de su región.http://www.flickr.com/photos/59778383@N00/4602836280/

